La Cajoneada es un encuentro colectivo de "comunicación rítmica" donde cientos o miles de personas se reúnen para tocar el cajón peruano al unísono. A diferencia de un concierto tradicional, aquí se rompe la barrera entre el artista y el espectador: cada asistente, con cajón en mano, se convierte en el protagonista de una fiesta sonora única.
Esta manifestación tiene un punto de partida histórico: la creación de la obra “La Fiesta del Cajón” por el maestro y percusionista Marco Antonio Oliveros Sánchez. Inspirado en la energía de las batucadas brasileñas, Oliveros diseñó un formato donde un "cajón líder" dirige a la masa de percusionistas mediante señales y llamadas.
El 31 de octubre de 2002, en el marco del Día de la Canción Criolla, el maestro Oliveros estrenó esta obra con más de 100 cajoneros en escena. Este hito transformó al cajón: dejó de ser solo un instrumento de acompañamiento para convertirse en una herramienta de cohesión social, permitiendo que niños, jóvenes y adultos —incluso sin experiencia previa— hicieran música juntos.
La masificación y el reconocimiento mundial llegaron de la mano del recordado músico y difusor del cajón Rafael Santa Cruz. En 2008, como creador del Festival Internacional del Cajón Peruano, Santa Cruz convocó al maestro Oliveros para dirigir las cajoneadas masivas del evento, durante cinco años cocecutivos,logrando hitos históricos:
Récord Guinness (2009): Más de 1,500 cajoneros interpretaron "La Fiesta del Cajón" en la Plaza de Armas de Lima.
Impacto Internacional: El formato ha trascendido fronteras, replicándose en países como Argentina, Brasil, México y España, consolidando al cajón como un símbolo de hermandad universal.
Un Legado que continúa
Hoy, la Cajoneada es un fenómeno global que representa alegría e integración. Marco Oliveros, fundador y director del Centro Cultural “La Casa del Cajón”, continúa impulsando este instrumento como una herramienta de identidad cultural, realizando cajoneadas dentro y fuera del Perú.
"El cajón es el instrumento perfecto para celebrar la vida; nadie se sienta en él para estar triste. La música une familias y naciones, derribando fronteras. No importa la edad, el género o el idioma: en una cajoneada, todos los corazones laten al unísono." — Marco Oliveros.