La Cajoneada es un encuentro colectivo de "comunicación rítmica" donde cientos o miles de personas se reúnen para tocar el cajón peruano al unísono. A diferencia de un concierto tradicional, aquí se rompe la barrera entre el artista y el espectador: cada asistente, con cajón en mano, se convierte en el protagonista de una fiesta sonora única. Las cajoneadas tienen su origen en el Perú en el año 2002 con la creación de la obra "La fiesta del cajón" de Marco Oliveros, creada y diseñada para este tipo de formato musical.
Esta manifestación tiene un punto de partida histórico: la creación de la obra “La Fiesta del Cajón” por el maestro y percusionista Marco Antonio Oliveros Sánchez. Quien decidió componer una obra que capturara la energía y el despliegue de una batucada brasileña, pero cimentada enteramente en los ritmos afroperuanos y con el cajón como protagonista absoluto.
El 31 de octubre de 2002, en el marco del Día de la Canción Criolla, el maestro Oliveros estrenó esta obra con más de 100 cajoneros en escena. Este hito transformó al cajón: dejó de ser solo un instrumento de acompañamiento para convertirse en una herramienta de cohesión social, permitiendo que niños, jóvenes y adultos —incluso sin experiencia previa— hicieran música juntos.
Esta sección es un recorrido por los hitos que transformaron un instrumento de acompañamiento en un símbolo de unidad masiva, bajo la guía y visión del Maestro Marco Antonio Oliveros.
Antes de que la primera cajoneada fuera una realidad, el Maestro Oliveros ya trazaba un camino de excelencia en la música. En 1992, como integrante de la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú y, posteriormente en 1994, de la Orquesta Filarmónica de Lima, el maestro consolidó una visión técnica y disciplinada de la percusión que más tarde aplicaría al cajón peruano.
Su labor como docente ha sido el semillero de este movimiento. Durante más de 20 años consecutivos, el Maestro Oliveros se mantuvo como pilar de la enseñanza en:
La Universidad Nacional de Música y Folklore José María Arguedas (antes ENSF).
El CEMDUC de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
La Universidad Inca Garcilaso de la Vega (desde 1998).
La Universidad Le Cordon Bleu (desde 2012)
En todas estas casas de estudio, el maestro dictó la especialidad de percusión tradicional, colocando siempre al cajón peruano como protagonista y eje central del aprendizaje.
Al tener a su cargo grandes grupos de alumnos en diversas instituciones, el Maestro Marco Oliveros realizaba arreglos y presentaciones periódicas de gran magnitud. Fue en ese contexto académico donde decidió componer una obra que capturara la energía y el despliegue de una batucada brasileña, pero cimentada enteramente en los ritmos afroperuanos y con el cajón como protagonista absoluto.
Así nació "La Fiesta del Cajón" en el año 2001, una obra creada para rendir homenaje al instrumento y a sus grandes cultores, una obra para celebrar la vida. El estreno oficial y la primera Cajoneada en la historia del Perú tuvo lugar el 31 de octubre de 2002, celebrando el Día de la Canción Criolla en la emblemática Plaza Bolognesi del distrito de Miraflores.
El éxito de este evento fue tan rotundo que se mantuvo de forma ininterrumpida durante diez años consecutivos, logrando reunir a más de 200 cajoneros tocando al unísono en sus primeras ediciones. En aquel momento, el Maestro Oliveros no sospechaba que lo que inició como un ejercicio pedagógico y de tributo a nuestra identidad, trascendería las fronteras hasta convertirse en una manifestación cultural de alcance global.
La masificación y el reconocimiento mundial llegaron de la mano del recordado músico y difusor del cajón Rafael Santa Cruz. En 2008, como creador del Festival Internacional del Cajón Peruano, Santa Cruz convocó al maestro Oliveros para dirigir las cajoneadas masivas del evento, durante cinco años cocecutivos,logrando hitos históricos:
Récord Guinness (2009): Más de 1,500 cajoneros interpretaron "La Fiesta del Cajón" en la Plaza de Armas de Lima.
Impacto Internacional: El formato ha trascendido fronteras, replicándose en países como Argentina, Brasil, México y España, consolidando al cajón como un símbolo de hermandad universal.
Un Legado que continúa
Hoy, la Cajoneada es un fenómeno global que representa alegría e integración. Marco Oliveros, fundador y director del Centro Cultural “La Casa del Cajón”, continúa impulsando este instrumento como una herramienta de identidad cultural, realizando cajoneadas dentro y fuera del Perú.
"El cajón es el instrumento perfecto para celebrar la vida; nadie se sienta en él para estar triste. La música une familias y naciones, derribando fronteras. No importa la edad, el género o el idioma: en una cajoneada, todos los corazones laten al unísono." — Marco Oliveros.